domingo, 6 de marzo de 2022

 

UCRANIA ES TAN IMPORTANTE QUE RUSIA PODRÍA JUSTIFICAR UNA GUERRA NUCLEAR.

Crnl. Mario R. Pazmiño Silva


Son ocho días desde que Vladímir Putin ordenó la invasión a Ucrania, país que ha presentado una inesperada y férrea resistencia de su población, pero que tiene razones que datan de tiempo atrás. Una de ellas es que, en la primavera de 1932, Stalin ordenó el “holodonor” (muerte por inanición), lo que ocasionó el fallecimiento de aproximadamente cuatro millones de ucranianos.

Ucrania el 24 de agosto de 1991 proclama su independencia de la Unión Soviética, considerada al momento de su separación como la tercera potencia nuclear por el arsenal dejado en su territorio por el Kremlin luego de su retiro del bloque socialista. La nueva república firma el tratado de Budapest donde entrega el material nuclear y se desarma en su totalidad a cambio del respeto de su independencia y soberanía.  El 18 de marzo de 2014 se desarrolla la invasión a Crimea por parte del gobierno de Putin ante la sorpresa de la comunidad internacional, quienes logran articular algunas sanciones económicas con poco efecto disuasivo.

Rusia continúa influyendo a través de los diferentes gobiernos prorusos, sin embargo, las protestas ciudadanas conocidas como la revolución naranja y a revolución de la dignidad, obligan a la salida del presidente y su refugio en Moscú.  El actor Volodímir Selenskiy en 2019 es nombrado presidente con un 73% de aceptación. Desde el comienzo el nuevo presidente comienza a marcar la distancia con el gobierno ruso.   Para evitar una agresión de la potencia nuclear, Ucrania pide ser incluida en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), lo que fue ratificado en julio del 2021 reiterando la decisión que se había tomado en el 2008 en la Cumbre de Bucarest.

La insistencia de ingreso de Ucrania como miembro activo de la OTAN generó mucha preocupación en Rusia, que teme un ataque nuclear en su área de interés. Los países con armas nucleares saben que la velocidad de un misil balístico nuclear es de 5 kilómetros por segundo, lo que le permite recorrer una distancia de 10.000 kilómetros en 35 minutos, por lo que su interceptación en vuelo se torna muy difícil.  Si la distancia entre Kiev y Moscú es de 875 kilómetros, un misil lanzado desde esta zona alcanzaría su objetivo en territorio ruso en 3.06 minutos lo que le transformaría en ineficiente cualquier sistema de defensa.

Rusia se ha concentrado en atacar objetivos militares para destruir la capacidad de contraataque de su adversario, así como su capacidad bélica. El control del espacio aéreo imposibilita una respuesta de las fuerzas ucranianas. El ataque a la central nuclear de Zaporizhzhia, la planta de energía nuclear más grande de Europa, abre otro frente de peligro y emergencia por la posible contaminación a toda Eurasia.

La capacidad tecnológica, bélica y el número de hombres, en el conflicto, sin duda, dan superioridad a Vladímir Putin. Sin embargo, la guerra híbrida desarrollada por el pueblo ucraniano recién comienza y tiene un escenario muy favorable. 

El Kremlin, en términos internacionales, realizó una mala apreciación de su campaña bélica. Al parecer no calculó el repudio tan sólido a nivel global, con sanciones económicas tan graves que pueden paralizar su ya escuálida economía. Sin proponérselo, Putin ha levantado el liderazgo del presidente Zelenskiy, fortaleciendo a la ONU y la OTAN y generando el temor en los países neutrales que, al ver su seguridad en riesgo, han dejado de lado la neutralidad y han tomado partido, pidiendo su ingreso a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

A Rusia solo le queda una alternativa ante este cúmulo de decepciones: escalar irresponsablemente la amenaza atómica a costa de la paz mundial, sabiendo que iniciar un conflicto nuclear es una guerra sin retorno y de aniquilación mutua.

 

LA INEFICIENCIA DE LA ONU

Crnl. Mario Pazmiño

El conflicto de Ucrania ha demostrado a la comunidad internacional la ineficiencia de las Naciones Unidas, organismo que vive de las rentas de los diferentes países y que al momento de tomar decisiones se oculta bajo el esquema de la diplomacia. Su ineptidud, de nuevo, compromete la vida de miles de personas.

La diplomacia se ha convertido en un espejismo, donde los más poderosos imponen las condiciones y desatan una guerra. Lo sucedido en la península de Crimea fue un ejemplo de cómo se puede adherir territorios a vista y paciencia de la ONU, que no pasó de impulsar algunas sanciones económicas en vez de detener la invasión rusa y la práctica de conquistar y luego negociar que, ahora, se repite en Ucrania.

¿Por qué Rusia tiene tanto interés en Ucrania? Primero, porque si el gobierno de Kiev se adhiere a la Organización del Atlántico Norte (OTAN) traslada el centro de gravedad estratégico, ya que se producirá el adelantamiento de armamento disuasivo de la OTAN a sus fronteras. Esto pone a la superpotencia en una posición defensiva. Segundo, los yacimientos de minerales ubican a Ucrania como uno de los países más importantes de Eurasia, lo que crea una dependencia indirecta de Rusia con Ucrania.

Moscú ha jugado muy bien los tiempos, espacios y movimientos geoestratégicos. Por un lado, se enfrascó en una disputa diplomática mientras continuaba incrementando su pie de fuerza hasta articular todo su dispositivo de combate. Pero no solo se quedó en el escenario europeo, fue a la retaguardia estratégica de su enemigo tradicional, los EE.UU., trasladando el conflicto a su patio trasero en caso de una intervención norteamericana en el escenario de Ucrania. El centro de gravedad se fraccionó a Latinoamérica y el Caribe con la cooperación de Venezuela, que desde mucho tiempo atrás ha incrementado la presencia rusa a través de cooperación militar, tecnológica, misilística y de ciberseguridad. También de Nicaragua, que firmó últimamente convenios para constituirse en un centro de reabastecimiento de Rusia y de igual forma lo ha hecho Cuba.

El mensaje al que la comunidad internacional debería prestar mucha atención es la autorización que le proporciona el Parlamento de Rusia para el “uso de la fuerza militar fuera del país”, sin especificar Ucrania. Es por eso por lo que Putin repite permanentemente que cualquier país que intervenga sufrirá las consecuencias. En otras palabras, el parlamento le dio la autorización de emplear todo el potencial bélico ruso no solo en Eurasia sino también a nivel global, lo que incluye su despliegue en América Latina y el Caribe. 

La ONU, la OTAN y la diplomacia norteamericana se han quedado de simples espectadores ante la invasión a Ucrania. China por su parte observa las reacciones internacionales y ante la inacción de los aliados prepara en secreto los planes contra Taiwán.  La ineficiencia de un organismo que dice representar a la comunidad internacional la ONU, está dando paso a que el mundo transite a una posible tercera guerra mundial.